viernes, 28 de diciembre de 2007

SIMPOSIO CIRUGÍA ROBÓTICA CARDIOVASCULAR



  • Nos complace informarles que el domingo 27 de enero (de 7 a 9 p.m.) en la ciudad de Fort Lauderdale, (Florida) se realizará el Simposio Técnicas de Avanzada y Tecnologías en Revascularización Coronaria Robótica y Reparación de Válvula Mitral.

    Entre los seis temas que se expondrán tenemos los siguientes sobre Cirugía Robótica:
    Enfoque gradual para estructurar un programa de Cirugía Cardiaca Robótica
    Evolución en Revascularización Robótica
    Convergencia de la tecnología en la Cirugía Robótica de Válvula Mitral y Bypass de Arteria Coronaria.


    La actividad en mención se realizará previa a la Reunión Anual de la Sociedad de Cirujanos Torácicos (STS) que se desarrollará del 28 al 30 de enero.

    La capacidad para asistir al Simposio es limitada por lo que la empresa organizadora Intuitive Surgical Inc. solicita confirmar su asistencia previamente enviando un correo electrónico a: Angie.Lupkes@intusurg.com.

  • www.sts.org/sections/annualmeeting/

CONGRESO MUNDIAL DE ROBÓTICA



Nos complace anunciar que del 24 al 26 de enero tendrá lugar el 3er Congreso Internacional MIRA 2008 que organiza la Asociación de Robótica Mínimamente Invasiva que se realizará en la ciudad de Roma (Italia).

El presidente electo de la Asociación es el Dr. Santiago Horgan quien vino a nuestro país en varias oportunidades y compartió sus experiencias con el SISTEMA QUIRÚRGICO DA VINCI. Visite la siguiente página web: http://www.mira2008.com/

En esta ocasión se tratarán los siguientes temas:
· CIRUGÍA CARDIACA
· CIRUGÍA GENERAL
· CIRUGÍA PEDIÁTRICA
· CIRUGÍA TORÁCICA
· GINECOLOGÍA
· UROLOGÍA
· INVESTIGACIÓN EXPERIMENTAL
· SIMULACIÓN Y CAPACITACIÓN QUIRÚRGICA



La programación inicial es la siguiente:
JUEVES 24 DE ENERO
9.00 a.m. - 11.00 a.m.
I SESIÓN PLENARIA
9.00 – 10.20 a.m.
Temas libres
10.20 – 10.40 a.m.
Cirugía cardiaca robótica
10.40 – 11.00 a.m.
Cirugía torácica robótica
11.15 – 1.00 p.m.
II SESIÓN PLENARIA
11.15 – 12.20 p.m.
Temas libres
12.20 – 12.40 p.m.
Oncología ginecológica robótica
12.40 – 1.00 p.m.
Cirugía renal robótica
2.00 – 4.00 p.m.
III SESIÓN PLENARIA
2.00 – 4.00 p.m.
Futuro cirugía robótica y telerrobótica
IV a. SESIÓN PLENARIA Temas libres
IV b. SESIÓN PARALELA Cirugía robótica hígado


VIERNES 25 DE ENERO
9.00 a.m. – 11.00 a.m.
V SESIÓN PLENARIA
9.00 – 10.20 a.m.
Temas libres
10.20 – 11.00 a.m.
Cirugía colorectal robótica
11.15 a.m. – 1.00 p.m.
VI SESIÓN PLENARIA
11.15 - 12.20 p.m.
Temas libres
12.20 – 12.40 p.m.
Cirugía esofágica robótica
12.40 – 1.00 p.m.
Cirugía prostática robótica
VII SESIÓN ESPECIAL A (2.00 – 4.00 p.m.)
VIII SESIÓN ESPECIAL B (4.15 – 6.00 p.m.)


SÁBADO 26 DE ENERO
9.00 a.m. – 11.00 a.m.
IX SESIÓN PLENARIA
9:00 – 10:30 a.m.
Temas libres
10:30 – 11:00 a.m.
Cirugía telerrobótica
X SESIÓN PLENARIA
11.15 a.m. – 1.00 p.m.
11:15 - 12:00 m.
Temas libres
12:00 – 12:30 p.m.
Cirugía real aumentada
12:30 – 1:00 p.m.
Discurso presidente Giulianotti

miércoles, 12 de diciembre de 2007

NEFRECTOMÍA PARCIAL DA VINCI


El jueves pasado, se transmitió en vivo una nefrectomía parcial Da Vinci. El procedimiento quirúrgico tuvo lugar en el Hospital Henry Ford y estuvo a cargo del Dr. Craig Rogers. El evento pudo apreciarse a nivel mundial a través de la Internet.


La operación que se realizó destacó el valor clínico que tiene el Sistema Quirúrgico Da Vinci para casos de problemas renales. El Dr. Rogers removió un tumor de 4.5 cm de largo a un paciente obeso en un periodo de 25 minutos de isquemia tibia.


En los Estados Unidos, el estado con mayor número de computadoras conectadas para apreciar este novedoso procedimiento quirúrgico robótico fue el estado de Michigan con 1,134 aparatos conectados.



A nivel mundial, fueron 35 los países que se sumaron a los internautas de los Estados Unidos.


Para apreciar el archivo de la transmisión, sugerimos utilizar la siguiente URL:
http://www.or-live.com/daVinci/1725/event/webcast.cfm


sábado, 17 de noviembre de 2007

Sistema Quirúrgico Da Vinci


El Sistema Quirúrgico Da Vinci cuenta con 4 brazos robóticos y consta de:
Consola del cirujano

Carro de los instrumentos
Carro de visión

lunes, 13 de agosto de 2007

El quirófano del futuro es el presente de hoy con el Sistema Quirúrgico Robótico Da Vinci

Ayuda de alta tecnología: Los robots ayudantes lideran el desarrollo de la Cirugía Mínimamente Invasiva
Las tecnologías mínimamente invasivas transforman el paisaje de la cirugía de cáncer
Artículo de Beverly A. Caley
El futuro de la cirugía de cáncer es la cirugía mínimamente invasiva” y su consistirá en superar a la mano humana y llevar el poder de las computadoras al quirófano. Esa es la perspectiva, según señala el Dr. Mani Menon, pionero en el campo de la cirugía robótica.
Por lo general, la cirugía con fines curativos para cánceres en etapas primarias se ha venido desarrollando con los avances tecnológicos, entre los que se encuentran los laparoscopios, que se pueden enhebrar en cualquier parte del cuerpo, y los instrumentos asistidos por computadora que pueden realizar movimientos más precisos que los movimientos que realiza la mano humana sola. Cirugía mínimamente invasiva es el término general que se utiliza para designar un procedimiento quirúrgico que se realiza con una incisión más pequeña que la incisión que se practicaría en un procedimiento tradicionalmente abierto. Las técnicas mínimamente invasivas se están utilizando en un sinnúmero de cirugías y para tratar el cáncer en casi cualquier parte del cuerpo. Los resultados son: recuperación en menor tiempo, menor permanencia hospitalaria y menos riesgo de complicaciones.
El Dr. Menon, director del Instituto de Urología Vattikuti del Sistema de Salud Henry Ford en Detroit manifiesta que: “La robótica es, sin duda alguna, una forma diferente de realizar cirugías. Lo que estamos haciendo es fusionar el poder de las computadoras y la información tecnológica con la mente y las manos del cirujano”.
La cirugía robótica, un concepto que desarrolló primero la NASA durante la década de los 70, puede generar beneficios espectaculares para los pacientes de hoy en día. Hace poco, el Dr. Menon operó de cáncer al riñón a un paciente diabético que había sobrevivido a una apoplejía y que padecía de numerosos problemas de salud adicionales. El equipo robótico extrajo el riñón robóticamente y el paciente pudo irse a casa apenas 12 horas después.
Un robot anterior que, por lo general, se utilizó en cirugías neoplásicas fue el Sistema endoscópico automatizado de posicionamiento óptimo o AESOP (por sus siglas en inglés). El primer AESOP permitió que los cirujanos controlaran manualmente el brazo robótico con el uso de un pedal o un control manual. Los cambios que se realizaron posteriormente al sistema AESOP trajeron como resultado el robot ZEUS que se combinó con el AESOP para sostener la cámara. El Zeus contaba con dos brazos robóticos adicionales que sostenían las herramientas quirúrgicas. Actualmente, el Zeus ve viene retirando paulatinamente y, en su lugar, un nuevo robot se está convirtiendo en el favorito de los cirujanos de hoy en día: el Sistema Quirúrgico Da Vinci.
El Da Vinci, único robot quirúrgico que cuenta con la aprobación de la FDA, consta de dos secciones principales: una consola de control y un carrito quirúrgico que sostiene cuatro brazos robóticos (la cámara y tres instrumentos quirúrgicos). La cámara ofrece una visión ampliada en tridimensional del interior del cuerpo del paciente, mientras que el cirujano controla los diminutos instrumentos quirúrgicos con el uso de herramientas manuales. El robot filtra el temblor de la mano lo que permite controlar los delicados movimientos de la mano humana de manera más precisa.
“Puedes utilizar el robot para colocar la cámara en cualquier parte del cuerpo, mientras que en la cirugía abierta, solamente miras lo que puedes ver desde arriba”, indica el Dr. Menon. Además, el software se puede utilizar para incrementar las imágenes, delinear colores y ajustar los puntos accesorios de sangrado.
El promedio de permanencia hospitalaria de los pacientes que se sometieron a una prostatectomía asistida por robot es de un poco más de 1 día en comparación con los casi 3 a 4 días de permanencia con un procedimiento abierto. Adicionalmente, como resultado del uso de la técnica que desarrolló el Dr. Menon, la función eréctil retornó en el transcurso del año en el 97% de los pacientes en comparación con el 74% del procedimiento convencional.
Esta información fue muy persuasiva para Marlin Mallory. En el 2006, cuando tenía 43 años, le diagnosticaron cáncer a la próstata y consultó con dos urólogos. Uno recomendó altamente que se sometiera a un proceso mínimamente invasivo con el Sistema Da Vinci, mientras que el otro recomendó sobremanera que se sometiera a un procedimiento abierto. “Como ingeniero, busco información cuando no me gusta cómo están las cosas” y, en consecuencia, estudió los datos y tomó la decisión de que el procedimiento robótico era el camino que quería seguir.
El Dr. Menon informa que a pesar de que jamás toca o ve directamente al paciente, el equipo y el procedimiento son muy naturales. “En realidad, la sensación de tacto se incrementa, pues las señales visuales de cambio en el tejido que se pueden apreciar en el monitor son mucho más sofisticadas que el tacto real. En consecuencia, terminas realizando una operación de manera más precisa pues puedes apreciar cambios que, de lo contrario, jamás hubieses podido ver.”
Los cirujanos del Instituto de Urología Vattikuti han hecho uso del Da Vinci en 28 procedimientos de diferentes clases, entre los que se encuentran “toda tipo de probable cáncer urológico”, afirma el Dr. Menon. “Lo hemos utilizado para reparar problemas que generaron tratamientos radioactivos en la vejiga y en la vagina. Cuando en el presente veo que una persona debe someterse a una cirugía, le pregunto a mis colegas: “¿Puedes hacerlo mejor con el robot que con el procedimiento abierto? En casi el 100% de veces la respuesta es afirmativa. En el caso del 5% restante, el procedimiento es tan simple que el robot no aporta nada adicional o el procedimiento es tan difícil que no quieren realizarlo con el robot. Se requiere de cierto tiempo para desarrollar estos procedimientos”.
Además de la prostatectomía, el Sistema Da Vinci se utiliza de manera rutinaria en histerectomías de cáncer cervical y endometrio, bypass gástrico y reparación de válvula mitral. En breve, el robot se podrá utilizar para determinados cánceres de vejiga y en ciertos procedimientos torácicos.
Los sistemas robóticos tienen ciertos inconvenientes. En la actualidad, son casi 400 las instituciones en los Estados Unidos que tienen un Da Vinci a un costo aproximado de US$1.5 millones y que incluye equipos desechables y mantenimiento anual, conforme señala Intuitive Surgial, fabricante del Da Vinci.
Además, al igual que con cualquier otra técnica quirúrgica, se pueden presentar complicaciones. Mallory viajó más de 3.000 kilómetros desde Washington hasta Detroit para someterse a una prostatectomía y parecía que todo se desarrollaba con total normalidad; pero, luego de regresar a casa, un coágulo sanguíneo dañó la conexión que se creó entre la uretra y la vejiga.
Se sometió a una cirugía de emergencia en Washington y fue elegido para retornar a Detroit y completar el tratamiento que se generó por las complicaciones. “No fue culpa de ellos. Simplemente sucedió. Lo único que quería era estar en sus manos para continuar con el tratamiento de monitoreo”, manifestó.
En los últimos años, la demanda de los pacientes ha conllevado a que se realice un mayor número de cirugías robóticas. Por el momento, el impacto que genera la cirugía robótica en cuanto a la supervivencia no se conoce aun. No obstante, los datos que recolectó el Dr. Menon de más de 1.600 pacientes son promisorios en términos de tasas de recurrencia.
A inicios de la década del 90, el uso de la laparoscopía propició el cambio en las cirugías de neoplasias. La laparoscopía utiliza un instrumento delgado que parece un tubo (laparoscopio) con luz y lente de visión y herramientas que se utilizan para extirpar el tejido. En comparación con la cirugía abierta, los beneficios de la laparoscopía que se realiza con el uso de la mano humana, son similares a los que se realizan con la mano robótica: menor tiempo de hospitalización, recuperación en menor tiempo, cicatriz más pequeña y, quizás, menor riesgo de complicaciones a corto plazo. Al igual que en el caso de cualquier otra técnica quirúrgica, la experiencia es la clave.
El Dr. Surena F. Matin, urólogo del Centro del Cáncer M.D. Anderson en Houston, se encarga de guiar la “Cirugía Mínimamente Invasiva y Nueva Tecnología” en el programa de Cirugía Oncológica del centro que se conoce como MINTOS. El Dr. Matin afirma que es importante concordar las nuevas tecnologías con lo que se adecua a un tipo específico de neoplasia o a un sistema orgánico específico cuando se esté tomando en consideración la cirugía mínimamente invasiva.
“Por ejemplo, podemos utilizar las técnicas mínimamente invasivas en tumores que se generan en la base del cráneo, en cáncer al pulmón, cáncer al riñón, cáncer a la próstata y otras clases de cánceres ginecológicos”, manifiesta. “Pueden llegar a sanar en casos apropiados como en el caso de la cirugía abierta, pero con los beneficios de un enfoque mínimamente invasivo”.
Los datos de diversos estudios sobre cáncer al colon demuestran que la longitud promedio de una incisión es de unos 25 cm en una cirugía abierta, mientras que en una cirugía asistida por laparoscopio es de tan solo 1 cm. Por lo demás, los pacientes que se sometieron a un procedimiento laparoscópico permanecieron hospitalizados un día menos e ingirieron analgésicos orales durante un día menos. En el caso de pacientes que padecían de cáncer al riñón, que no se había expandido más allá, por lo general la laparoscopía requería también de menos tiempo de recuperación y menos días de permanencia hospitalaria. Los procedimientos tradicionales de cirugía abierta para extirpar el riñón completo o parte del mismo requieren de la realización de una incisión de unos 25 cm y, en ocasiones, es necesario extirpar la costilla.
Con las cirugías laparoscópicas se realizan diversas incisiones pequeñas. En cierto modo, puede incluir una incisión más grande en caso de que se tenga que extirpar un órgano completo. Un estudio que se realizó en pacientes que padecían de cáncer al riñón demostró que la pérdida de sangre durante la cirugía de los pacientes que se sometieron a un procedimiento laparoscópico fue un 50% menor que los que se sometieron a una cirugía abierta. Para el grupo laparoscópico, el promedio de permanencia hospitalaria fue de 2 días con 4 semanas como tiempo promedio de recuperación en comparación con los 5 días y 6 semanas de los pacientes que se sometieron a un procedimiento abierto.
“La laparoscopía se ha convertido en el estándar de cuidado para la mayoría de los pacientes que padecen de cáncer al riñón en etapa primaria o etapa intermedia”, afirma el Dr. Matin. En el caso de un cáncer al riñón en estado avanzado, la cirugía abierta todavía puede desempeñar un rol.
“Si el procedimiento es anatómicamente más difícil, tal vez se requiera que el cirujano introduzca la mano en el cuerpo para guiar el procedimiento con el tacto”, señala el Dr. Matin. “En la laparoscopía nos guiamos primordialmente por lo que vemos. Es por ello que, por lo general, los tumores en estado inicial se adecuan mejor para recibir un tratamiento mínimamente invasivo con las tecnologías que están disponibles hoy en día. Se trata de un campo que se está desarrollando a gran velocidad y que, en algunas ocasiones, es simplemente el tema de una nueva tecnología que está rompiendo una barrera o de un individuo creativo que está aplicando una tecnología desconocida en una nueva forma”.
El Dr. Rodney Landreneau, director quirúrgico del Centro Pulmonar del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, realiza un sinnúmero de procedimientos que se han diseñado para tratar los cánceres al pulmón, al esófago y otras zonas del pecho. El Dr. Landreneau y sus colegas utilizan también las técnicas mínimamente invasivas para diagnosticar y dirigir el cáncer al pulmón.
En la cirugía toracoscópica asistida por video o VATS (por sus siglas en inglés), el cirujano ingresa al pecho a través de dos a cuatro diminutas aberturas que realiza entre las costillas, mientras que aprecia el interior del paciente a través del monitor del vídeo. Cada incisión mide unos 2.5 cm en comparación con los 15 a 25 cm que requieren con frecuencia las incisiones en las cirugías torácicas abiertas. Con el uso de un instrumento angosto parecido a un tubo que se llama trócar, el cirujano tiene acceso a la cavidad pectoral a través de un espacio entre las costillas. Se inserta un endoscopio (diminuto instrumento que se conecta a una cámara de video) a través de un trócar lo que permite que el cirujano tenga una visión amplia de los órganos internos del paciente en el monitor del televisor.
Los estudios que se realizaron en pacientes que padecían de cáncer al pulmón han demostrado las ventajas significativas que tienen los procedimientos VATS. Un estudió señaló que los pacientes que sometieron a un tratamiento VATS permanecieron hospitalizados durante unos 5.3 días en comparación con los 12.2 días que permanecieron hospitalizados los pacientes que se sometieron a un procedimiento abierto. Así mismo, el estudió encontró que los pacientes que se sometieron a un tratamiento VATS retornaron a sus actividades normales en un promedio de 2,2 meses, mientras que los pacientes que se sometieron a una cirugía abierta requirieron de 3,6 meses para recuperarse. Otro estudió encontró que el 14% de los pacientes que se sometieron a un tratamiento VATS presentaron complicaciones en comparación con el 50% de los pacientes que se sometieron a una cirugía abierta.
En el pasado, el tratamiento del cáncer al cuello y a la cabeza implicaba, con frecuencia, una cirugía radical para extirpar la laringe. En algunas ocasiones, los pacientes perdían el habla y requerían de una estoma (abertura en el cuello) para respirar. El resultado de la tendencia de estos factores se alejó de la cirugía y se acercó al tratamiento con quimioterapia y radiación.
Pero, la quimioterapia y la radiación trajeron consigo efectos colaterales. Muchos pacientes todavía no podían hablar y tenían problemas para deglutir, aun cuando la laringe y la faringe se preservaron (garganta). Ello hizo que los cirujanos de cuello y cabeza exploraran las cirugías mínimamente invasivas, que incluyen la microcirugía láser transoral: cirugías láser que se realizan a través de entrada abierta en vez de hacer un corte a través del cuello. (También se está probando la cirugía cerebral a través de la nariz.)
Según el Dr. Chris Holsinger, un colega del Dr. Matin en el programa MINTOS, la microcirugía láser transoral es un paso interesante en la evolución del tratamiento en el caso de cáncer inicial de cuello y cabeza. “En caso de un tumor sólido, si puedes extirpar el tumor con buenos márgenes, curarás al paciente. En el pasado, teníamos que escoger entre curar al paciente y exponerlo a un procedimiento altamente patológico para obtener ese margen. Hoy en día, ya no se requiere tomar esa decision”, señala.
El Dr. Holsinger señala que entre los efectos colaterales que sen asocian a la radiación al cuello y cabeza se encuentran la sequedad en la boca, la pérdida del gusto y el riesgo remoto de tumores secundarios. “En pacientes seleccionados, la microcirugía láser transoral puede prescindir de la radiación y, potencialmente, eliminar estos efectos colaterales.”
El procedimiento se realiza con el uso del haz láser de dióxido de carbono como instrumento de corte altamente preciso, conjuntamente con endoscopios especialmente diseñados para ver la laringe y la faringe. El Dr. Holsinger manifiesta que el desarrollo del láser fue un avance trascendental pues su precisión limitó el daño al tejido circundante. Además, al ir por la boca en vez de realizar un corte por la garganta, preserva los nervios, los vasos sanguíneos y los músculos que circundan la laringe y que son cruciales para el habla y la deglución. “Si esta microcirugía láser transoral puede preservar la función y lograr un control igualitario del tumor, entonces aquel paciente es el candidato perfecto para este tratamiento”.
“Las tecnologías que conllevan a dar un paso adicional ya se encuentran en etapa de prueba”, afirma el Dr. Holsinger. Los investigadores están combinando el sistema robótico Da Vinci con los laceres quirúrgicos. Con el uso de un láser de dióxido de carbono de fibra óptica de reciente desarrollo que utiliza una tecnología fotónica de vacío de banda, será factible “perfilar la resección en una forma tridimensional muy compleja”, manifiesta el Dr. Holsinger. Se imagina que, en breve, los cirujanos estarán en condiciones de realizar procedimientos que “hace 20 años ni nos podíamos imaginar.”
“Los cirujanos que desarrollaron en primera instancia los procedimientos mínimamente invasivos se tuvieron que capacitar por sí mismos”, afirma el Dr. Landreneau. Con frecuencia, los médicos más jóvenes reciben capacitación en la cirugía mínimamente invasiva como parte de su educación médica básica.
La realidad virtual y la capacitación simulada se utilizan para entrenar a los futuros cirujanos en los procedimientos cada vez más complejos que utilizan lo último de la tecnología. La capacitación en simuladores permite que los practicantes desarrollen las destrezas que requieren para llevar a cabo procedimientos en la realidad tridimensional del cuerpo mientras que ven una imagen bidimensional en la pantalla. La capacitación de la realidad virtual permite que los instrumentos quirúrgicos estén en contacto con el tejido “virtual” lo que le da al cirujano una sensación táctil similar a la forma como el tejido y los vasos sanguíneos se sienten y reaccionan en situaciones quirúrgicas verdaderas.
Estudios pequeños han comparado la actuación de los cirujanos que se capacitaron con el uso de la realidad virtual con aquellos que no lo hicieron. Las probabilidades de que los cirujanos que no recibieron una capacitación virtual dañaran un órgano o quemaran un tejido se quintuplicaron.
El Dr. Menon asocia el aprendizaje del uso del robot Da Vinci con el aprendizaje del tenis. “Puedes aprender muy rápidamente a tomar la raqueta de tenis y lanzar la bola por la red, pero si quieres ser campeón mundial de tenis, debes practicar durante horas y horas. Del mismo modo, te puedes sentar en la consola y aprender muy rápidamente a utilizar los instrumentos, pero comprender las sutilezas del robot requiere de una experiencia de por vida”.
Los avances tecnológicos han expandido sobremanera las opciones quirúrgicas para tratar el cáncer, pero no han vuelto anticuado el obsoleto tacto humano.
Una vez que Mallory centró sus opciones en cuatro centros que ofrecían un procedimiento robótico para una prostatectomía mínimamente invasiva, llamó por teléfono al Instituto Urológico Vattikuti. “Fue lo más impresionante del mundo: contestó un ser humano verdadero”, dijo. Mallory admitió que era “un atado de nervios” por esa época y que, en parte, escogió el Instituto Urológico Vattikuti porque la persona con la que habló fue “cálida y cordial.”
En la actualidad y en el futuro, no serán solamente las tecnologías mínimamente invasivas las que marcarán la diferencia para los pacientes de cáncer, sino también los seres humanos que las utilizan.

martes, 7 de agosto de 2007

Una mano que guía

Los robots destacan cada vez más en los lugares quirúrgicos más apropiados.
Están mejor acondicionados para ciertas operaciones que para otros procedimientos quirúrgicos
Artículo de Michelle Andrews

Cuando le diagnosticaron cáncer a la próstata a comienzos de año, John Lynch decidió luchar contra la enfermedad. El ex oficial de policía de la ciudad de Nueva York de 47 años había esquivado balas durante toda su carrera profesional y ahora que se había retirado no estaba dispuesto a dejarse vencer por el cáncer. Las biopsias indicaban que la enfermedad se encontraba en su estado inicial, por lo que las opciones de combatirla eran óptimas. Pero, vivir no era su única preocupación. Le preocupaban la impotencia e incontinencia que son dos cosas comunes que se presentan tras una cirugía de remoción de próstata: la glándula del tamaño de una nuez que está situada justo debajo de la vejiga. Lynch quería evitar de toda forma los desagradables efectos secundarios de ambas.

Pasó varios días frente a la computadora investigando las opciones de tratamiento que existían y comunicándose con los médicos. Consideró todo, desde la criocirugía --congelamiento de los tumores de la próstata para matar las células cancerígenas—hasta las semillas radiactivas implantadas y la cirugía tradicional. Sin embargo, el tratamiento que parecía más promisorio para librarse del cáncer a la vez que preservaba las demás funciones corporales parecía sacado de una película de ciencia-ficción.

A pesar de que los robots nos hacen evocar imágenes de androides con piernas largas, los robots quirúrgicos no se parecen en nada a los seres humanos. Las pesadas máquinas metálicas parecen más bien un equipo odontológico. Y a diferencia de las máquinas de las películas que piensan por sí mismas, estos robots no lo hacen y no realizan tareas por cuenta propia. El cirujano es el que controla cada uno de los movimientos e incrementan su destreza. Cada vez más, los robots se están utilizando para una gama de procedimientos quirúrgicos que van desde histerectomías y remoción uterinos hasta reparaciones de válvula cardiacas y cirugías de bypass gástrico. A pesar de que la FDA aprobó la técnica hace tan solo cinco años, se calcula que para el año 2009 la mitad de las 60.000 remociones de glándulas prostáticas que se realizan anualmente en los Estados Unidos serán con un robot conforme afirma Sg2, compañía con sede en Chicago que evalúa las nuevas tecnologías por encargo de los hospitales.

Originalmente, la cirugía robótica se concibió para ayudar a los soldados que resultaban heridos en el campo de batalla. La idea era llevar a los pacientes a una unidad quirúrgica móvil que estaría equipada con el robot y que el cirujano atendería a distancia de la línea de fuego. Las investigaciones sobre "telecirugía" siguen vigentes y los cirujanos han realizado con éxito cirugías a distancia varias decenas de veces. Sin embargo, el enfoque actual consiste en adaptar la tecnología robótica para que se use en toda situación quirúrgica cotidiana.

En la cirugía robótica, el robot se coloca al lado del paciente, mientras que el cirujano que está sentado en una consola especial que está situada a varios metros de distancia controla los brazos robóticos que sostienen los instrumentos quirúrgicos y la cámara. Por ejemplo, en vez de una incisión larga en el abdomen, se realiza un número de incisiones pequeñas o "puertos" a través de los cuales se insertan los instrumentos. Cómodamente sentado en la consola, el cirujano mira la pantalla de la computadora a través de lentes similares a binoculares que ofrecen una visión tridimensional magnificada del interior del paciente. Con el uso de los controles manuales y los pedales, el cirujano manipula los instrumentos como si los estuviera sujetando con la mano, corta el tejido fino, cauteriza los vasos sanguíneos y sutura con agujas que están sostenidas por porta-agujas parecidas a pinceles. La muñeca del robot puede girar unos 360 grados lo que permite gran flexibilidad. Así mismo, el robot elimina todo temblor de las manos del cirujano y, para el trabajo delicado, el software del movimiento a escala reduce los movimientos reales de la mano del cirujano a movimientos del instrumento mucho más pequeños y más finos.

En opinión de los pacientes, la cirugía robótica ofrece gran cantidad de beneficios semejantes a las demás técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas: permanencia hospitalaria más corta, recuperación en tiempo más rápido y reducción en la pérdida de sangre. Sin embargo, en determinados procedimientos, la cirugía asistida por robot está demostrando que es inclusive mejor para los pacientes que la cirugía laparoscópica cuyo resultado puede difícil por sus instrumentos largos e inflexibles que parecen palillos chinos. Con la agilidad y precisión del robot, el cirujano puede reconstruir haciendo uso de suturas complicadas, como atar la uretra a la vejiga después de la remoción de la glándula prostática. Además, permite que accedan a zonas pequeñas o de difícil acceso sin dañar las delicadas redes de nervios o vasos sanguíneos.
Lynch permaneció tan solo una noche de junio en el hospital tras la prostatectomía robótica a la que se sometió en el Centro Médico Weill Cornell del Hospital Presbiteriano de Nueva York. No obstante el malestar que sintió posteriormente, al día siguiente tan solo tomaba ibuprofen para el dolor. Apenas una semana después, se le retiró el catéter y no presentó problemas de incontinencia o impotencia. Un mes después, todavía sentía ocasionales punzadas como producto de la cirugía. Lo único que le recordaba la cirugía eran las seis pequeñas cicatrices que tenía en el abdomen cuyo largo apenas superaba los 2.5 cm. "No quería pensar que la recuperación tardaría un año, pero esto es mucho mejor de lo que esperaba," manifestó.

Un estudio que publicó el British Journal of Urology en el 2003 encontró que la cirugía robótica que se emplea para remover la próstata es superior en todo aspecto a la tradicional cirugía abierta y cirugía laparoscópica, desde el tiempo de permanencia hospitalaria hasta el promedio de complicaciones y la remoción del cáncer.

Pero, a pesar de que la cirugía robótica es muy prometedora, muchos de sus defensores advierten que a excepción de las prostatectomías, el consenso señala que aun no están seguros de que el robot ofrezca una verdadera ventaja clínica frente a otros métodos quirúrgicos que se utilizan en gran cantidad de procedimientos. “Se ha demostrado que es un equipo seguro y eficaz para cirugía general, pero podría ser que no mejore los resultados del paciente en cada caso”, manifiesta W. Scott Melvin, jefe del Departamento de Cirugía General y Gastrointestinal y director del Centro de Cirugía Mínimamente Invasiva de la Universidad del Estado de Ohio (Columbus) que es una de los diversos centros de capacitación que los cirujanos visitan para aprender el uso del Sistema Quirúrgico Da Vinci que fabrica Intuitive Surgical con sede en Sunnyvale, California. Es el único robot que cuenta con la aprobación de uso en los Estados Unidos.

Entonces, ¿por qué más de 300 hospitales grandes y pequeños a todo lo largo de los Estados Unidos están invirtiendo $1.5 millones para adquirir un robot quirúrgico cuyo superioridad clínica aun tiene que demostrarse en forma concluyente? Una de las razones principales es atraer a los mejores talentos, especialmente en Urología, en los lugares donde los estudiantes se han capacitado con frecuencia con los robots y están ansiosos de usarlos. Los cirujanos también señalan que le gustan los robots porque facilitan determinados procedimientos quirúrgicos y consideran que ello conlleva a obtener mejores resultados para los pacientes, aun cuando por el momento no se dispone de suficientes datos para probarlos.

Pero, tal vez, además de su importancia tener un robot significa que el hospital se encuentra a la vanguardia de la tecnología. "Estar en condiciones de ofrecer la tecnología robótica al igual que la tecnología no robótica es una demostración del compromiso que se tiene de contar con las técnicas más avanzadas que están disponibles", señala J.P. Gallagher, Vicepresidente de Evanston Northwestern Healthcare en Evanston (Illinois) quien recientemente adquirió un Sistema Da Vinci. Otros son más tajantes. "Es una herramienta de marketing”, manifiesta Hanmin Lee, profesor asociado profesor de Cirugía, Pediatría, Gineco-obstetricia y Ciencias Reproductivas de la Universidad de California en San Francisco”. En la mayoría de los usos, no estoy seguro de que el robot añada mucho, salvo decir: “Miren, estoy usando un robot”."
Las investigaciones demuestran que el primer hospital en un mercado geográfico que adquiera un robot obtiene, por lo general, una gran ventaja. "El efecto es inmenso para el primer hospital”, dice Giri Venkatraman, quien supervisa la investigación de servicios quirúrgicos para Sg2. "El volumen se incrementa sobremanera, tanto en lo que respecta a pacientes en general como a pacientes que quieren someterse a un procedimiento prostático”. En algunas ocasiones, la competencia incentiva a los demás hospitales de la zona para que también inviertan en un robot”, afirma Venkatraman.

¿Por qué deberían los pacientes preocuparse por la estrategia comercial del hospital? Con cualquier procedimiento o tecnología quirúrgica nueva hay una curva de aprendizaje. Mientras más experiencia tenga el cirujano, mejores serán los resultados. Cada hospital establece los requisitos que deben presentar los cirujanos para realizar una cirugía robótica. Sin embargo, muchos cirujanos coinciden en que para acostumbrarse a un procedimiento quirúrgico de manera eficaz y confortable se requieren de unas 30 operaciones. Para adquirir destreza suficiente para salvar los nervios podría tardar mucho más. "Para la parte delicada se requieren por lo menos unos doscientos casos”, manifiesta Ash Tewari, director de prostatectomía robótica del Presbiteriano de Nueva /Weill Cornell quien operó a Lynch y ha realizado unas 1.400 prostatectomías robóticas.

Existen otras preguntas que uno debe formular cuando se toma en consideración la cirugía robótica. “Además de averiguar cuántas veces el cirujano ha realizado un procedimiento en particular, hay que averiguar cuántas veces se ha realizado dicho procedimiento en el hospital”, menciona Jihad Kaouk, codirector de la Cirugía Robótica Urológica de la Clínica Cleveland. "No iría donde un cirujano que recién ha comenzado a aprender la robótica de un nuevo procedimiento”, afirma. "Hay demasiadas variables”. “También es buena idea hablar con otros pacientes”, confirma.

No obstante que muchos procedimientos se pueden realizar robóticamente con toda seguridad, muchos cirujanos coinciden en que determinadas operaciones no garantizan tal intervención de avanzada. Por lo general, la reparación de hernias y la remoción de vesículas, apéndices u ovarios con condiciones están dentro de esta categoría de operaciones laparoscópicas sencillas para las cuales el robot está sobrecalificado. Y a pesar de que se pueden realizar algunos procedimientos en niños mayores, hasta el momento, los instrumentos del Da Vinci, por lo general, no son suficientemente pequeños para que se usen en niños menores de 5 años o en cirugías fetales, manifiesta Michael Klein, cirujano en jefe Children's Hospital de Michigan en Detroit.
Algunos pacientes prefieren la cirugía robótica porque consideran que ofrece la manera más rápida de volver a las actividades cotidianas. Cuando Kris Zellmann pensó en someterse a una cirugía de bypass gástrico, consideró crítico el factor tiempo. La contadora de 32 años no podía permitirse el lujo de enfrentar un período de 8 a 10 semanas de recuperación que demanda una operación estándar. Decidió que el procedimiento al que se sometería en el Centro Médico de la Universidad de Hackensack sería robótico y que retornaría al trabajo en casi la mitad del tiempo.
A pesar de que el agente de seguros de Zellmann aprobó la cirugía robótica sin cuestionamiento alguno, la cobertura no siempre está garantizada. Lynch señala que su agente de seguros denegó la cobertura de la prostatectomía porque el procedimiento es considerado experimental. Está apelando a dicha decisión. Un estudio que se publicó en el 2004 en el Journal of Urology encontró que las prostatectomías abiertas costaban unos US$1.700 menos que las prostatectomías robóticas y casi US$500 menos que las prostatectomías laparoscópicas. Aunque la permanencia hospitalaria del paciente sometido a un procedimiento robótico se acorta en unos dos días en comparación con los procedimientos abiertos, el equipo en sí es tan oneroso que compensa los ahorros. Algunos hospitales absorben los gastos extras, por lo que antes de someterse a una cirugía robótica asegúrese de saber lo que cubrirá su agente de seguros.
Los observadores y los profesionales de las tendencias médicas tienen la esperanza de que conforme estas máquinas se vuelven más sofisticadas, su uso se aceptará más como el estándar de salud de muchos procedimientos en vez de las excepciones que los agentes de seguros no saben cómo manejar. Una de las mejoras claves que los investigadores están buscando darle a la máquina es la sensación de toque. Los cirujanos necesitan sentir el tejido para saber cómo cortar y suturar y los robots actuales no pueden proporcionarles esa sensación táctil. Los investigadores están desarrollando un sensor que mediría la presión en la punta del instrumento y transmitan dicha información a la punta de los dedos del cirujano. Otra posibilidad interesante implica sobreponer ultrasonido o escáneres CT en lo que la cámara ve dentro del paciente, de modo que los nervios, vasos sanguíneos y órganos puedan evitarse fácilmente o inclusive programarlos en el software como zonas que no deben recorrer los instrumentos robóticos.
Algunos investigadores están yendo en dirección opuesta. Están desarrollando robots desmontables más simples con instrumentos desechables que se podría utilizar para determinados procedimientos de manera más fácil y económica. "No llevarías un auto de carrera a la tienda”, manifiesta William Peine, un miembro de la facultad del Regenstrief Center for Health Care Engineering de la Universidad de Purdue. "Me gustaría confeccionar un robot quirúrgico que sea equivalente a un Toyota”.

A las finales, sin embargo, el robot es solamente una herramienta y lo que más importa no es el método quirúrgico que utilice el cirujano sino el cirujano que lo está utilizando. Después de todo, si no se cuenta con una mano segura que lo guíe, el robot es simplemente una llamativa pieza de hardware de alta tecnología.
Traducción: Roxana Cieza